Amanda, Amanda, Amanda, ¡ahí! ¡Ah, no! Vaya, ¿donde se habría metido Amanda? Cuando la necesitas desaparece y cuando no es omnisciente. Después de un rato buscándola sin éxito, me paré para pensar donde podía estar. Es aficionada al teatro así que podría estar con algún grupo de chicos montando una obra en el salón. Si después de buscarla no aparecía seguro que estaba allí, pero si estaba allí, también estaría Ciara. De todas formas iban a estar juntas la buscase cuando la buscase así que mejor hacerlo cuanto antes (no tenía mucho tiempo). Eché otra vez a correr para salir del patio interior y cruzar por recepción, justo al girar en l puerta me encontré por ella, bueno mejor dicho, me choqué con ella.
-¿Pero es que no tienes cerebro o qué te pasa?- dijo Amanda visiblemente molesta, le acababa de tirar la coca-cola por en cima.
-Emm... no, ya lo sabes. Oye, ¿donde esta Ciara?
-Yo que se, no estoy siempre con ella.
-¿Ah, no?- ¿Ah, no? ¡Perfecto!- Bien, tengo que hablar a solas contigo.
-T yo tengo que cambiarme de ropa, vamos a mi habitación
-Uuuh... que directa- bromeé levantando una ceja
-¡Arg! Idiota
-Pero vamos rápido, Ciara no nos puede ver hablar juntos.
Teníamos que recorrer todo el edificio lleno de gente haciendo actividades, esquivando a Ciara , pero lo peor de todo es que no sabíamos donde estaba ¿como te escondes de alguien que no sabes donde está? Lo único que se nos ocurrió fue escondernos de todo el mundo. Creo que si hubiese cámaras de vigilancia y pudiese haberme visto intentando llegar a la habitación de Amanda sin que me viese nadie, habría sentido tanta vergüenza de mi mismo que habría deseado morir. Nos escondimos detrás de las columnas y plantas mientras los chicos pasaban a nuestro lado y se giraban para mirarlo. Conseguimos llegar a la puerta de la habitación sin ser vistos por Ciara.
-Bueno ya estamos a salvo, ¿qué querías decir?- dijo Amanda intrigada mientras buscaba la llave en su bolsillo
-A ver, sabes que Ciara ahora es como yo ¿no? Pues he pensado que le gustaría encontrarse con una sorpresa.
-¿A qué te refieres?- preguntó mientras abría la puerta y entraba
-Pues a una fiesta sorpresa- dije yo mientras entraba detrás de ella y enmudecía un segundo después.
miércoles, 31 de octubre de 2012
sábado, 6 de octubre de 2012
XVIII
Bueno prácticamente esa es la historia de como conocí a una zombie. Ahora lo que toca contar es como se enseñé a una persona normal vivir como una persona peculiar. El día de su muerte tenía que ser un día especial que recordase siempre, sería como un segundo nacimiento (por llamarlo de alguna manera porque en vez de vivir, ahora estaba medio muerta pero bueno). A lo que iba, que después de contarle toda la historia se me ocurrió que le podría organizar una especie de fiesta para darle la bienvenida a mi limbo. Pero había un problema, y es que no soy precisamente un organizador de eventos, con la cabeza que tengo seguro que se me olvidarían millones de detalles y estando de vacaciones, digamos que no me gusta estresarme y me tomo las cosas con paciencia. Yo no era la persona indicada para organizar una gran fiesta, pero conocía a las personas que si la podrían hacer. Tenía que hablar con Iván y con Amanda, con Iván sería fácil pero teniendo en cuenta que Ciara estaba siempre con Amanda... iba a ser un poco más complicado decírselo a ella. Bueno ya pensaría en algo, tenía una tarea pendiente y no tenía todo el tiempo del mundo
-Bueno chicas, luego nos vemos que tengo que hacer una cosa- le dije después de salir de mi empanamiento
-No te puedes ir ahora, tienes que enseñarme muchas cosas- dijo Ciara con cierta cara de preocupación
-¡Bah! Déjalo que se vaya ha hacer sus cosas, total, tampoco te vas a morir
Y eché a correr hacia el edificio. Tenía que entregar la foto que le hice a Ciara para el concurso de fotografía. Probablemente le tendría que haber preguntado a ella si le parecía bien que la presentase, pero no podía arriesgarme a que me dijese que no. Llegué justo a tiempo para que me dijesen que ya habían cerrado el plazo de entrega, pero usando mis artimañas y mis encantos de zombie (a la chica que estaba archivando las fotografías le daba especial grima que me convirtiese) conseguí que me aceptaran en el concurso. Al salir del despacho me paré un minuto para organizar mis idea. Tenía que encontrar a Iván, convencerlo para organizar una fiesta (en realidad no sería muy difícil), cazar a Amanda un rato que estuviese sola para no levantar sospechas y un par de cosas más. Y todo eso lo tenía que hacer antes de que acabase el día, sino no tendría sentido hacer la fiesta. Ya lo tenía claro, y me puse otra vez a correr pero en dirección a mi habitación. A lo mejor os preguntareis por qué tengo esa manía de correr, pero es que como nunca se cuando me voy a convertir prefiero hacer las cosas rápido en forma humana que ir tranquilamente, podría transformarme y no enterarme de lo que haría luego. Pues eso, que abrí la puerta y entre en la habitación, allí me encontré en la cama a Alex absorto con la guitarra.
-Ui, perdona, me he equivocado. Que cabeza tengo, voy entrando en las habitaciones de la gente como Pedro por su casa
-Es que... esta es tu ``casa´´
-¿Ah si?
-Dios, pero que te pasa, ¡que tengo tu guitarra!
-Ay, bueno da igual, ¿Donde esta Iván?
-¡Aquí!- dijo Iván saliendo de debajo de la cama con el pelo revuelto
-Em... ¿qué estás haciendo ahí?- dije después de dar un respingo
-Pues...- Iván dudo un momento antes de levantarse y miró a Alex-... ¿estás seguro de que quieres saberlo? No es agradable.
-.... Mejor cállate. Bueno, que me tienes que ayudar a organizar una fiesta, bueno mas bien me tienes que hacer el favor de organizarla con Amanda. Y tu- dirigiéndome a Alex- puedes tocar con tu grupo
-Por mi vale, ¿para cuando es?
-Para esta noche
-¿Qué? No puede ser, como vamos a prepararnos el repertorio sin ensayar ni nada
-Si, ¿y como quieres que organice una fiesta en un par de horas? Hay que preparar muchas cosas, pedir permiso, preparar el sitio, encargar comida y refrescos, instalar los equipos de música....
-Si si si, lo se, pero podréis hacerlo- dije mientras me acercaba sutilmente a la puerta- ¿y sabes por qué? Porque sois los mejores.
Cerré la puerta y eché a correr, pero esta vez para que no me encontrasen si abrían la puerta para darme las quejas.
Un par de cosas hechas, ahora, a decírselo a Amanda.
-Bueno chicas, luego nos vemos que tengo que hacer una cosa- le dije después de salir de mi empanamiento
-No te puedes ir ahora, tienes que enseñarme muchas cosas- dijo Ciara con cierta cara de preocupación
-¡Bah! Déjalo que se vaya ha hacer sus cosas, total, tampoco te vas a morir
Y eché a correr hacia el edificio. Tenía que entregar la foto que le hice a Ciara para el concurso de fotografía. Probablemente le tendría que haber preguntado a ella si le parecía bien que la presentase, pero no podía arriesgarme a que me dijese que no. Llegué justo a tiempo para que me dijesen que ya habían cerrado el plazo de entrega, pero usando mis artimañas y mis encantos de zombie (a la chica que estaba archivando las fotografías le daba especial grima que me convirtiese) conseguí que me aceptaran en el concurso. Al salir del despacho me paré un minuto para organizar mis idea. Tenía que encontrar a Iván, convencerlo para organizar una fiesta (en realidad no sería muy difícil), cazar a Amanda un rato que estuviese sola para no levantar sospechas y un par de cosas más. Y todo eso lo tenía que hacer antes de que acabase el día, sino no tendría sentido hacer la fiesta. Ya lo tenía claro, y me puse otra vez a correr pero en dirección a mi habitación. A lo mejor os preguntareis por qué tengo esa manía de correr, pero es que como nunca se cuando me voy a convertir prefiero hacer las cosas rápido en forma humana que ir tranquilamente, podría transformarme y no enterarme de lo que haría luego. Pues eso, que abrí la puerta y entre en la habitación, allí me encontré en la cama a Alex absorto con la guitarra.
-Ui, perdona, me he equivocado. Que cabeza tengo, voy entrando en las habitaciones de la gente como Pedro por su casa
-Es que... esta es tu ``casa´´
-¿Ah si?
-Dios, pero que te pasa, ¡que tengo tu guitarra!
-Ay, bueno da igual, ¿Donde esta Iván?
-¡Aquí!- dijo Iván saliendo de debajo de la cama con el pelo revuelto
-Em... ¿qué estás haciendo ahí?- dije después de dar un respingo
-Pues...- Iván dudo un momento antes de levantarse y miró a Alex-... ¿estás seguro de que quieres saberlo? No es agradable.
-.... Mejor cállate. Bueno, que me tienes que ayudar a organizar una fiesta, bueno mas bien me tienes que hacer el favor de organizarla con Amanda. Y tu- dirigiéndome a Alex- puedes tocar con tu grupo
-Por mi vale, ¿para cuando es?
-Para esta noche
-¿Qué? No puede ser, como vamos a prepararnos el repertorio sin ensayar ni nada
-Si, ¿y como quieres que organice una fiesta en un par de horas? Hay que preparar muchas cosas, pedir permiso, preparar el sitio, encargar comida y refrescos, instalar los equipos de música....
-Si si si, lo se, pero podréis hacerlo- dije mientras me acercaba sutilmente a la puerta- ¿y sabes por qué? Porque sois los mejores.
Cerré la puerta y eché a correr, pero esta vez para que no me encontrasen si abrían la puerta para darme las quejas.
Un par de cosas hechas, ahora, a decírselo a Amanda.
martes, 17 de julio de 2012
XVII
Se lo contén todo, lo del accidente, el hospital y todo lo
bueno y malo que tenía estar muerto. Estuve hablándole una media hora de mi vida
y cuando acabé solo me dijo
-Entonces… ¿ahora puedo comer cerezas?
La verdad es que me esperaba que reaccionase de otra manera,
que no me creyese, que me pegase o incluso que se pusiese a llorar. En vez de
eso consiguió romper la tensión que se había creado en el ambiente y que me riese
un poco, al fin y al cabo le había dicho que se acababa de convertir en un
zombie y no se había puesto histérica.
-¿Y cuando se me pasará esto?
-Eso es lo único que no se, viene y va de forma esporádica,
aunque si que es cierto que a mi me pasa más a menudo cuando estoy estresado.
-Vamos que… el estrés nos mata, ¿no?
-Más o menos
-¿Y quien más lo sabe?
-Creo que casi todo el mundo, no es algo fácil de ocultar
Se quedó un rato pensativa mirándose las manos y quitándose
tiritas de piel de los dedos
-Ahora que lo pienso, igual no es tan guay como parece, doy
asco
-Pues… a mi me parece que estás de muerte-le guiñé un ojo.
La verdad es que me salió del alma, si es que yo tengo de eso claro, pero
parece que la animó un poco. Supongo que es importante para las chicas sentirse
guapas aunque se acaben de morir.
El caso,
que poco nos duró la tranquilidad, Amanda nos había encontrado.
-¡Yo os maldigo! De este día os acordareis de por vida
-Tienes razón- empezó Ciara- creo que no se me va a olvidar
fácilmente
Me dirigió una amplia sonrisa mientras Amanda nos prestaba
atención
-Un momento, aquí esta pasando algo, ¿qué me ocultáis?
-Nada- dije yo de forma cansina
-De hecho no te lo estamos ocultando- dijo Ciara mientras
abandonaba su puesto frente a mi para ponerse a mi lado y mirábamos a Amanda.
-Hmm… así que es eso, ¿eh?
-Eso mismo- dije yo viendo que ya lo iba pillando
-¿Pero no es un poco pronto?
-¿Pronto?-preguntó Ciara- Y yo que se, ha pasado y ya está
-Bueno pero solo os conocéis desde hace un par de días y…
-Para, para, para- la interrumpí- creo que te estas
confundiendo, ¿qué crees que ha pasado?
-Pues que estáis saliendo ¿no?
Ciara y yo pusimos los ojos como platos y nos empezamos a
reir de tal forma que muchos chicos se giraban a mirarnos.
-Esto si que me va a matar- consiguió articular Ciara
-A ver, me he perdido…
-¡Que está muerta!- acabé diciéndole
-Ostras, ¿si?- abrió un poco la boca mientras asentía con la
cabeza- vale, podiais habérmelo dicho y ya esta, no habría hecho el tonto de
esa manera.
-Pero si es que salta a la vista, mira que caretos tenemos-
dijo Ciara volviendo a pegar su cabeza a la mía
-Pues la que tienes siempre hija
Al final se nos había pasado sin darnos cuenta siquiera, ahora lo difícil iba a ser enseñarla a hacer de todo en modo zombie.
miércoles, 13 de junio de 2012
XVI
Recobré la consciencia con un grito, un grito directo a mi
tímpano. Me sobresalté, abrí los ojos y vi a Ciara intentando quitarme de
encima suya.
-¿Ciara? ¿Estás bien?- la pregunta era tonta porque estaba
horriblemente pálida y con ojeras enormes. Se me quedó mirando con cara de
terror e incredulidad y me levanté.
-Estoy bien, mejor que tu, perdona que te lo diga pero estás
horrible, ¿no serás alérgico tu también a la cereza?
-¿Qué? No no, si es mi fruta favorita- cogí un cazo
reluciente y me miré. Estaba muerto, muy muy muerto, tirando a verde y todo
-Pues creo que no te ha sentado muy bien
-Escucha, hay algo que no sabes de mi, hace unos años…- me
paré en seco- oye, ¿y tu reacción alérgica?
-Hm, no se, será que como no era gran cosa ha cesado, me
encuentro bien
-Em… si, deberías mirarte en un espejo- me miré la mano con
la que sostenía el cazo y se lo tendí- o en su defecto en un cazo.
-¿Qué? ¿Qué estoy blanca? Pero si soy blanca, no se por qué
te sorprendes…
-No es eso…- como un impulso cogí la cámara que aun tenía
colgada al cuello y le hice una foto, me había reconocido en ella-… es que
ahora mismo estás muerta, como yo
Me puso la cara más extraña que he visto en mi vida, y acto
seguido llego Amanda con un montón de gente
-¿Qué ha pasado?- dijo alguien del equipo sanitario
-Oum, solo me atraganté con una magdalena con sabor a
cereza, que como soy alérgica, pues me mareé y todo, pero ya estoy bien.
La masa de chicos y chicas se fue murmurando como si
decepcionado al no ver ningún cadáver inmóvil tirado en el suelo. Poco a poco
se fue despejando la zona y la enfermera le echó una mirada fulminante a Amanda
-La próxima vez que ocurra algo, asegúrate de que es
importante
-No pero si es que… ella no… estaba tan… vale, lo siento-
dijo Amanda finalmente hinchando los mofletes mientras se apoyaba con la
espalda en la pared.
Un chasquido llamó mi atención
-Óliver, ¿qué has querido dec…- empezó a susurrar Ciara pero
rápidamente la interrumpí
-Espera, aquí no. Oye Amanda mona, Ciara está aun un poco
mareada. Voy a llevarla fuera a que le de un poco el aire- la cogí de la muñeca
y empecé a tirar de ella mientras Amanda seguía pensativa- mientras tanto, ¿por
qué no recoges estos cuatro cacharros?
Tenía que contarle a Ciara lo de la muerte y todo eso
enseguida porque sino no me iba a creer, y si venía Amanda… bueno la conozco
bastante y empezaría a sentirse desplazada. Pensareis, ¿y la mejor formas es
dejarla recogiendo la cocina? El caso es que mientras está pesando en sus cosas
puedes decirle lo que sea porque tardará un rato en reaccionar. Cuando lo haga
se lo tomará como una pequeña tomadura de pelo y lo máximo que hará será
gastarnos una broma.
Arrastré literalmente a Ciara por todas las instalaciones
hasta llegar a un sitio despejado, uno de los jardines interiores. Allí, y tras
respirar hondo una vez, empecé a contarle toda mi historia.
jueves, 7 de junio de 2012
XV
Me puse un delantal con volantes blancos, bueno más bien me
obligaron, y menos mal que lo hicieron porque me llene de harina y aceite.
Creía que se me daba mal la cocina, pero si tengo una profesora que me dice lo
que tengo que hacer paso a paso hasta me puede salir algo medianamente
presentable. Cuando ya teníamos la masa hecha Ciara sacó de una bolsa un montón
de sobres.
-Anda, ¿y eso que es?
-Esto amiga mía, es lo mejor del mundo, son extractos de
frutas concentrados y es lo que le da ese toque que te dan ganas de morirte de
gusto.
-¿Y donde compras esto?- dije mientras cogía uno de los sobres
y lo giraba para ver el dorso
-Los he encargado por Internet, vienen desde Suecia así que
cuidadito con ellos que son muy valiosos
-Vale, ¿y cual le echamos?
-Pues al gusto, yo le voy a echar uno de melocotón, vosotros
mirad a ver cual os resulta más apetecible
Mientra Amanda y yo estábamos eligiendo sabor alguien llegó
a la cocina
-Em, Amanda, la de Surf quiere hablar contigo
-¿Pasa algo?- intervino Ciara
-¡Ah! Contigo también, y no, no es importante
Ambas se miraron y se quitaron los delantales, fueron a
salir por la puerta como si nada pero las paré
-¡Eh! ¿Y qué hago yo ahora?
-Pues… cuando elijas el sabor métela en el horno unos 10 o
15 minutos, aunque no creo que tardemos tanto. ¡No quemes nada!- la voz de
Ciara fue desapareciendo por el pasillo conforme Amanda tiraba de ella, tiene
esa extraña manía.
-Vale… si lo hago os echaré la culpa a vosotras
Estaba indeciso entre kiwi, fresa y plátano pero algo llamo
mi intención. Había un paquete sin abrir con cinco sobres de cereza y pensé que
estaría bien hacerlas de algo que no hubiese probado mi profe.
Pues eso, que las metí en el horno y a los cinco minutos
llegaron las dos.
-¡Uh! Pero si no has destrozado nada, bravo Óliver- dijo
Amanda cuando entraba por la puerta
-Es que no me habéis dado tiempo, ¿para qué os han llamado?
-Pues para lo de la competición de surf, le hemos dicho que
me estas ayudando tu y dice que no importa, pero que si gano le cuenta a Amanda
-Bueno pues entonces no ganes- lo decía medio en broma medio
de verdad, pero bueno eso no es importante
Seguimos con lo nuestro, Amanda escogió un sobre de fresa,
Ciara nos contó que desde pequeña le gusta la repostería y yo me senté encima
de las cáscaras de los huevos. En ese momento agradecí llevar el delantal. Me
llevé una sorpresa cuando vi que las magdalenas salieron ligeramente coloreadas
de rojo, menos las de Ciara que eran mas bien amarillentas.
-Vaya, parece que las habéis hecho de lo mismo
-Cierto, pero no, las mías son…
-¡No, no, no! Dejadme adivinar-me interrumpió Ciara
-¡Primero las mías! Que están calentitas
Las mordimos los tres a la vez, y vaya explosión de sabor.
-No hay duda, esto es fresa- y le dio otro mordisco, que más
bien se la comió entera
-¡Dios! ¿Cómo te puede caber entera?- me quedé sorprendido
-afufaufnalif- tenía la boca llena
-Vale bonica, trágate eso y luego habla- cuando Amanda dijo
eso me di cuenta de que tenía ganas de hacerlo yo también
-Me da la sensación, de que lo quieres hacer tu también, ¿no
es verdad?- me miró con los ojos de par en par y se echó a reir
-Y tu, que te crees que no te conozco
-Vale- consiguió articular Ciara- hagámoslo con las tuyas
Y eso hicimos. Al principio no podía ni masticarla pero la
cosa se torció cuando Ciara empezó a toser. Nos dio tanta risa que empezamos a
reirnos y atragantarnos, así que allí estábamos todos tosiendo. Conseguí
respirar y tragarme la magdalena mientras Amanda no paraba de reirse y Ciara de
toser. Empecé a preocuparme cuando se empezó a poner morada
-Oye, ¿estás bien?
-¡¿Es de cereza?!- dijo sollozando
-Si, pero tu pareces una mora- eso le provocó otro ataque de
risa a Amanda
-¡¡¡¡¡Soy súper alérgica a la cereza!!!!!
Amanda y yo nos miramos
-Ciara, escúchame, no pasa nada, tu respira. Amanda ve a
avisar a alguien
-gadejdui- dijo muy bajito mientras se arrodillaba en el
suelo
-¿Qué? ¿Puedes repetirlo?- me agaché con ella
-No puedo… respirar
Se le estaban hinchando los ganglios. No sabía que hacer. Se
me estaba yendo, y por mi culpa, no había abierto el paquete de cereza porque
es alérgica. ¡Como no se me pasó por la cabeza! Recuerdo que empecé a marearme
y me morí. Genial, ella muriéndose y yo voy y me muero encima.
martes, 5 de junio de 2012
XIV
-¡Te mato! ¡Yo a ti te mato! ¿Sabes el susto que me acabas
de dar?
-Jajaja oh venga ya, no te enfades- tal y como lo dijo,
parecía que acababa de pasar una cosa súper divertida
-Por un momento me había puesto en lo peor
-Óliver, no te vas a librar de mi tan fácilmente
Es cierto, en ese momento me dieron ganas de hundirla y no
dejar que saliera, aunque habría sido lo mismo que al principio, así que solo
le hice una ahogadilla. Al final, me dio por reir para soltar la tensión.
Cuando llegamos a la arena Ciara se fue por su cuenta y con me fui con Iván que
me estaba esperando.
-Así que de ligoteo, ¿eh?- fue lo primero que dijo Iván
levantando repetidas veces las cejas
-Claro Iván, después de lo que le pasó a Amanda de una forma
similar estoy pensando en eso. ¿Qué tal te va con tu oxigenado?
-¡Mira cállate! No se le da mal pero el muy idiota se pone a
mirara a las tías y se cae todo el rato
-Fíjate, si a ti antes te pasaba exactamente lo mismo, os
parecéis más de lo que creías
-No por Dios, yo no soy tan repelente
Típico de Iván, conoce a alguien que se parece a él en algún
aspecto y dice que es un idiota. Aunque la verdad es que en esto lo apoyo,
había visto un par de veces al chico ese por el edificio y, bueno, prefiero no
hacer comentarios. El caso es que era el último día para entregar la foto y ya
estaba desesperado, tanto que me replantee presentarme con mi foto. Si antes no
la soltaba, ahora menos, la llevaba colgada al cuello y eso que tenia que
mientras Iván se duchaba yo me puse a tocar la guitarra. Por alguna extraña
razón me sentía con ganas de crear algo nuevo y retome la canción que deje a
medias. Justo en el momento de mayor inspiración Amanda y su don de la
inoportunidad llamaron a la puerta.
-Wou, ¿qué te has hecho?
-Me he rapado- obviamente era sarcasmo debido a la estupidez
de mi pregunta ya que tenía la cabeza llena de trenzas- ¿te has duchado ya?
-Si no lo hubiera hecho no me ducharía hasta media noche.
-Hmm, tiene razón, entonces perfecto- dicho esto me cogió
del brazo y empezó a tirar de mi por todo el pasillo
-A ver, puedo andar yo solo, pero dime a dónde vamos aunque
sea
-A la cocina- no me soltó
-¿No has pensado que podría estar ocupado?- me paré en seco
-¿Demasiado ocupado como para hacer magdalenas?
Entonces mi cara pasó de simulación de enfado a sorpresa
total. No se por qué lo hice, pero tras unos segundos plantado frente a Amanda,
empecé a correr de una manera un tanto extraña y cómica. Al llegar a la cocina
Ciara estaba de espaldas cogiendo algo de una estantería alta.
-¿Cuándo empezamos?-dije sonoramente. Parece que llegué no
llegué de una forma muy ruidosa porque al escucharme Ciara se sobresaltó y se
cayeron un montón de cacharro de plástico de la estantería. Se giró y me echó
una mirada furtiva.
-¡Encima de llegar tarde me asustas!- justo cuando dijo eso
llego Amanda
-¡Eh! Mira ella, ha llegado más tarde
-Oye a mi no me metas, que encima que he ido a llamarte me
has dejado tirada
Eso era cierto, no se que clase de ataque me dio pero la
abandoné mientra corría gritando magdalenas. Pero lo hecho, hecho está y solo
le di unas palmaditas en la espalda mientras le decía ``ea, ea´´.
lunes, 4 de junio de 2012
XIII
-Vale Luis, ahora
vas a ir tu solo y vas a escoger tu la ola, yo me quedaré aquí en la orilla
viéndote y de paso te haré alguna que otra foto.
-¡No quiero prensa!- dijo mientras se alejaba eufórico
Mientras Luis se metía en el agua yo saqué la cámara de la
mochila y le eché una foto al cielo. La miré mientras andaba hacia la orilla
con tan mala suerte que me tropecé dentro de un hoyo y me hinqué de rodillas.
Sí, soy un poco torpe. El caso es que me senté y me puse a ver que tal lo hacía
Luis sin tenerme a su lado, y el caso es que se le daba bastante bien. De
repente una mano me despeinó
-¡Hola! A Luis se le da muy bien, ¿verdad?
-No te esperaba hasta dentro de una hora
-Bueno que si quieres me voy, eh?
-No, no mujer, si de todas formas no estoy haciendo nada,
creo Luis ya puede practicar por su cuenta
-¿Quieres un regaliz?- Dijo Ciara mientras se sentaba
-Em… sí claro, por qué no
-Pues cómetelo con una lengua también, ya verás que bueno
Y tenía razón, no se como no le me había ocurrido antes.
-Vaya… ¿Qué más secretos culinarios me puedes enseñar?
-¿Secretos culinario? ¡Anda ya! No es para tanto… lo único
que te puedo enseñar es a hacer magdalenas
-Pues me apunto
-Bueno, dejémonos de cháchara, vamos al lío que quiero
surfear ya.
-Vale vale, sin presiones, ¿eh?
En 10 minutos volvimos a estar en la orilla, pero ya con los
neoprenos y las tablas. Nadamos hasta donde estaba Luis para decirle que por mí
ya podría practicar solo y luego nos apartamos un poco. La ayudé en lo que pude,
corregirle la postura, decirle cuando ponerse de pie en la ola, y cosas de ese
tipo. Pero por más que lo intenté, no puede evitar el final. Siempre se caía
-Oye Ciara, ¿qué te parece si lo dejamos por hoy?
-La cosa más sensata del mundo, ya he tragado muchísima agua
-Pues vámonos
-Pero no sin antes…
-¿Sin antes qué?
-¡Hacer una carrera!
Yo que pensaba que estaba cansada de ponerse de pie todo el rato
y se puso a nadar como alma que lleva el diablo. Reaccioné rápido y enseguida
la alcancé pero pensé en si debía de dejarla ganar, y finalmente lo hice. Dejé
que la corriente me arrastrara y me puse de pie en la última ola. Juro que lo
la vi hasta que la tenía encima, no sabía que seguía dentro del agua, y mucho
menos que había decidido pasar la ola por debajo. Intenté esquivarla en cuanto
la vi emerger del agua pero lo único que conseguí fue caerme de cabeza. La ola
me revolvió un poco y cuando saqué la cabeza no sabia bien donde estaban las
tablas y mucho menos donde estaba Ciara. El corazón empezó a palpitarme cada
vez más rápido al ver que no salía del agua hasta que al final una fuerza tiró
de mis piernas hacia abajo. Me sumergí en el agua y al abrir los ojos vi a
Ciara echándome un montón de burbujas a la cara.
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